Amar para liderar y generar cambio

Hoy por hoy, y cada vez con más insistencia, parece que quieren convencernos de que los líderes actuales deben ser personas con capacidad de adaptación al cambio, hábiles para gestionarlo y en ocasiones, incluso intrépidos para provocarlo… y debe ser cierto. También en numerosos medios sugieren la idea de que para liderar, tengamos la profesión que tengamos, debemos ser originales, creativos e innovadores.

¿Líderes originales? La palabra original designa a aquello que esta en el origen, que pertenece al origen, al principio, al inicio de algo, es decir, alguien original es alguien que funciona desde su principio interior, desde su esencia, su centro, su núcleo, su alma, desde dónde sered in gray siente mas persona, de forma única e irrepetible; un lugar recóndito e inaccesible donde reside el talento, esas habilidades, capacidades y dotes de acción que nadie puede igualar y que conforman a esa persona como una excepción.

Con ese talento original nos atrevemos a imaginar, crear cosas, poner ideas sobre la mesa, darles forma, apasionarnos con “la locura que se me ha ocurrido”, e incluso dedicarle mucho tiempo a empujarla con determinación y entreg hasta hacerla realidad. Este camino lo recorremos con entusiasmo porque al creer en nosotros mismos y en lo que hay en nuestro interior, nos atrevemos a crear cosas originales.

Si innovación es materializar algo desde lo nuevo que hay dentro y que se inició en nuestro origen interior, es ahora cuando el autoconocimiento se vuelve más necesario. Cuanto mas y mejor me conozco, mejor puedo aceptarme, tanto más puedo liderarme y cambiar, y tanto más podré liderar a los demás al inspirarlos.

Sin embargo, en este proceso de cambio y de redescubrimiento falta un ingrediente básico: el amor, a uno mismo y a los que no son uno mismo, es decir, a los demás.

En una ocasión, invitaron a la Madre Teresa de Calcuta a un encuentro con grandes empresarios para que hablase de Liderazgo y el Cambio. Le pidieron que ofreciera unas palabras a los allí reunidos, y desde su sencillez y humildad, dijo algo breve que les dejó reflexionando:

MadreTeresa“Yo no sé nada sobre liderazgo y cambio; pero sí sé que si quieren ver cambio en sus organizaciones necesitan conocer y amar a su gente, porque si no conocen a su gente no habrá confianza, y si no hay confianza la gente no asumirá riesgos, y si no asumen riesgos no habrá cambio. Y deben amar a su gente, porque sin amor no habrá pasión, y si no hay pasión ellos no se sentirán poderosos, y si no se sienten poderosos no habrá cambio. Así que si quieren ver el cambio en su gente primero deben conocerlos y amarlos.

Así pues, me atrevo a sugerir que esta debería ser la principal premisa de todo gran líder,  conocer a su gente y amarles para que den lo mejor de sí mismos, algo que es antagónico a lo que encontramos en el día a día de trabajo, en el que parece que lo verdaderamente importante es la distancia, la frialdad, el doble juego, la falsa apariencia y el utilitarismo socio-profesional.

Recuerda esto: El ser humano fue creado para amar y ser amado; las cosas fueron creadas por el hombre para ser utilizadas. La razón por la cual vivimos en un caos es porque amamos las cosas y utilizamos a las personas.

¿Le damos la vuelta a la tortilla?

 

Un fuerte abrazo.

Borja Milans del Bosch – Socio Fundador Coaching360




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